Ayer aparecieron en todos los medios las declaraciones de la ministra de vivienda, Beatriz Corredor, afirmando que “es el momento de comprarse una vivienda” y por supuesto, las reacciones no han tardado en aparecer.
La plataforma por una Vivienda digna han sido los primeros en responder a la ministra y no se han quedado cortos, le piden que “se retracte de sus declaraciones o dimita” y aseguran que ha “sucumbido a las presiones” de los agentes del sector, cuyo discurso ha asumido con “total sumisión”. “No necesitamos un Ministerio para confundir a la población, cuando ya tenemos a los agentes, analistas y lobbys que realizan esa labor casi a diario”, apostillan desde la asociación.
La ministra se basó en la tesis que los precios de la vivienda aumentan al mismo ritmo del IPC para afirmar que es un buen momento para comprar vivienda si se necesita, afirma que los analistas económicos consideran que este es el “escenario deseable” y subrayó que las mejores oportunidades están en la Obra Nueva, porque, según su opinión, mientras que “los promotores son conscientes de que es necesario que el mercado se reajuste a unos precios que la gente pueda pagar”, el mercado de segunda mano es más rígido porque a los particulares les cuesta mucho vender por debajo de sus expectativas.
En mi opinión, en un mercado tan revuelto como el de la vivienda actualmente, es complicado hacer afirmaciones generalizadas, existen casos particulares en los que vale la pena comprar, la crisis hace aparecer oportunidades que en un mercado estable no aparecerían. Por eso, si estas buscando vivienda y encuentras una que cumple tus necesidades, no dudes en hacerte con ella porque las previsiones digan que después del verano los precios estarán más bajos, quizás después del verano esa vivienda ya no esté disponible o las condiciones que te ofrecía tu banco hayan cambiado.
Los compradores de vivienda se dividen entre inversores y personas que necesitan una vivienda para vivir. Los primeros han desaparecido del mercado Español, las grandes rentabilidades en poco tiempo han acabado y se han ido con sus maletines a otra parte y quedamos los segundos. Pobres ciudadanos que necesitamos un techo bajo el que dormir. Para nosotros no es tan importante la coyuntura como la posibilidad. Por eso si los ahorros e ingresos nos alcanzan para pagar mes a mes esa casita que soñamos, vale la pena no perder la oportunidad. Eso sí, es necesario asegurarnos que no nos vamos a enganchar los dedos, porque con las turbulencias del mercado financiero, si hoy en día vamos a meternos en una hipoteca como mínimo necesitaremos garantías suficientes de que vamos a poder afrontar su pago dentro de 5 años cuando la tempestad haya escampado y el mercado se estabilice.
Resumiendo, aunque seguiré leyendo atentamente las recomendaciones de unos y otros los “macro-números” no suelen decir demasiado de la realidad personal de cada ciudadano. Por eso los números que no engañan son los que nos hacemos cada uno en casa.