Plazas de garaje: un negocio seguro
Jueves, Septiembre 25th, 2008Mi señora madre dice que ya no tengo edad para ir de aquí para allá en transporte público. Ella, de la que he heredado el nombre y un recetario culinario manchego que quita el hipo, no se cansa de repetir que una muchachita como yo debe comprarse un coche, aunque sea de esos pequeñitos, para ir del trabajo a casa y de casa al trabajo. El problema es que vivo en una zona de Madrid donde aparcar constituye un deporte de riesgo. Es por ello que la compra de un utilitario, aunque sea de esos pequeñitos, lleva intrínsecamente unida la necesidad de alquilar una plaza de garaje.
Coches bajo techo
Pecando de curiosidad morbosa, me puse a mirar anuncios en sacaCasa.com y me llevé la primera en la frente. Resulta que muy cerquita de donde vivo, concretamente en la calle Peñuelas, hay una plaza por 40 euros al mes. Seguro que en los 5 metros cuadrados que ofrece libres de columnas vengativas de hormigón mi coche pequeñito cabe estupendamente. De todas formas, a mi madre seguro que le gusta más otra plaza que he encontrado en la Glorieta de Santa María de la Cabeza, más que nada, porque es de obra nueva y eso viste mucho. Lo que pasa es que los 90 euros mensuales se me alejan un poco del presupuesto. Como soñar (y cotillear) es gratis, no pude evitar buscar la oferta más cara: se trata de una superficie de 13 metros cuadrados cerca del Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid, en la zona de Retiro y por la nada desdeñable renta de 170 euros mensuales.
El mercado inmobiliario de las provincias que rodean la capital comenzó a beneficiarse hace algunos años del efecto ‘periferia madrileña’, sirviendo de alternativa a las personas que, aún teniendo su puesto de trabajo en Madrid, no podían ser propietarias de una casa en la misma ciudad. Seguramente, esto explica porque el alquiler de una plaza de garaje en cualquiera de estas localizaciones no dista mucho de los precios que se manejan en Madrid. Por poner un par de ejemplos, en Toledo, una plaza en el barrio de Buenavista, cuesta 60 euros al mes, mientras que en el centro de Guadalajara, nuestro coche estará seguro por el módico precio de 80 euros al mes.
En otras comunidades autónomas, la cosa pinta por el estilo. Si vives en Asturias, siempre será más barato alquilar un lugar donde mantener alejado tu coche de los cacos en Avilés, donde una plaza en el centro de la ciudad cuesta 45 euros al mes, que en Gijón, donde el aparcamiento más económico tiene un precio de 60 euros al mes.
Del norte damos un salto triple mortal y nos plantamos en sur el, concretamente en Jaén, donde en un pueblo con el seductor nombre de Alcantarilla, hallamos un rincón para aparcar el coche por apenas 35 euros al mes.
Una inversión a medio largo plazo
Entre búsqueda y búsqueda, se me ocurrió que quizá el negocio de las plazas de aparcamiento constituya una inversión-refugio para las empresas inmobiliarias ahora que estamos en tiempos de crisis. Así, la diversificación de producto forzosa a la que se ven obligadas muchas compañías del sector inmobiliario, no sólo podría centrarse en oficinas, hoteles y naves logísticas, sino que también podría apuntar a pequeños salvavidas económicos como las plazas de garaje, hasta ahora patito feo del sector.
Este momento de lucidez inversora que tuvo mi mente, debió de patentarse tiempo atrás por cada una de las cabezas pensantes de la patronal Asesga, que ha publicado hace poco el ‘Libro Blanco del Sector del Aparcamiento y Garaje’ en España. Entre otros datos, el estudio indica que a día de hoy existen 1,2 millones de plazas de aparcamiento en todo el territorio nacional que generan un volumen de negocio cifrado en 1.200 millones de euros. Además, las plazas de aparcamiento son las responsables de 12.000 empleos.
Según los miembros de este organismo, las plazas subterráneas, en altura o parceladas en superficie contemplan un retorno de la inversión (que se mueve entre los 10.000 y los 25.000 euros por plaza) de entre 8 y 12 años. Lo que está claro, es que teniendo en cuenta lo que actualmente se tarda en vender una casa, dedicarse a vender plazas de garaje es como poner un puesto de chuches a la puerta de un colegio: rentabilidad asegurada.
El alquiler es otro cantar, puesto que las mensualidades de las plazas de aparcamiento no han sido ajenas a las subidas experimentadas por los alquileres de viviendas, contagiándose de las subidas. Aún así, podríamos afirmar sin temor que su asimilación por el usuario es infinitamente más rápida. Y si no, que se lo digan a mi señora madre, que antes de comprarme un coche, aunque sea de esos pequeñitos, ya me está persiguiendo para que busque un lugar donde guardarlo y no coja frío.